lunes, 23 de julio de 2012

Dejar atrás

My Name by Lhasa de Sela on Grooveshark  

Es fácil olvidar en los momentos de júbilo que todo tiene un final. Que toda historia se cierra en una última página, que todo camino llega a algún lugar. Que todo acaba tarde o temprano.

Cada proyecto en el que nos embarcamos, cada proceso que iniciamos, acaba sucumbiendo al paso del tiempo ("El tiempo es el destructor de la vida", como dijo André Matos). Pues no sólo las distintas fases de nuestra existencia se suceden en precisos ciclos cerrados, sino también todo aquello que nos rodea: Los lugares en los que habitamos cambian hasta volverse irreconocibles, extraños, y los paisajes de nuestra niñez acaban por desaparecer entre asfalto y cemento. El mundo en el que vivimos avanza vertiginoso hacia su propio e inevitable colapso, víctima de nuestra ceguera ante falsos dioses, pues incluso nuestra existencia como especie ha de llegar a su final.

Transitamos por la Realidad cerrando puertas a nuestras espaldas que nunca volverán a abrirse, dejando también atrás a quienes nos acompañan en ese camino. Amigos, amantes y amores ahogados por el tiempo con llanto e ira, cicatrices que calan en nuestra alma, pesados lastres que se superponen y compactan en las vetas que constituyen nuestra memoria. Pues eso es lo que nos define en última instancia: aquello que hemos dejado atrás, el archivo corrupto de nuestros recuerdos, la experiencia ganada a través del dolor de perder una y otra vez aquello que en algún momento nos hizo felices. A base de traiciones, errores o de las simples consecuencias de elecciones propias y ajenas nos alzamos sobre los cuerpos de aquellos que se pierden en nuestra historia personal para nunca volver, construyendo con los huesos de su recuerdo el armazón de nuestra identidad, regando con la mezcla de su sangre y la propia el árbol de nuestro conocimiento.

Y así avanzamos, creciendo a medida que quemamos el camino a nuestras espaldas, pagando el precio de fracasar al tratar de salvar aquello que amamos para ganar una dudosa sabiduría. Así avanzamos, en realidad siempre solos, perdiendo todo lo demás por el camino hasta llegar al último e ineludible final, en el que hallamos de perdernos también a nosotros mismos.

Hoy extraño al despertar una espalda tendida bajo mi mano y las suaves líneas que mis dedos siguieron tantas veces sobre ella. Un cadáver más en la pila que me alzará a ninguna parte.

Grey Arkhane

jueves, 19 de julio de 2012

La naturaleza del león


The Rains Of Castomere by The National on Grooveshark
  
And who are you, the proud lord said, 
that I must bow so low?
Only a cat of a different coat.
that's all the truth I know.

In a coat of gold or a coat of red,
a lion still has claws,
and mine are long and sharp, my lord,
as long and sharp as yours.

And so he spoke, and so he spoke,
that lord of Castamere,
but now the rains weep o'er his hall,
with no one there to hear.
Yes now the rains weep o'er his hall,
and not a soul to hear.
-Canción de Hielo y Fuego (George R.R. Martin)

jueves, 12 de abril de 2012

Las leyendas de la Guardia


Peaceful Moments by Adam Skorupa on Grooveshark

"Lo haré más agradable...¡un concurso! Regaladle a mis oídos la mejor historia y todas vuestras cuentas serán anuladas. Si no ganáis, deberéis pagar vuestras deudas en siete días u os denunciaré al Magistrado y al Alcalde.

Tres reglas: La historia no puede ser ni completamente verídica, ni completamente falsa, y no la he debido de escuchar nunca antes."

Se guardaron un par de dientes de cada cabeza de las cinco serpientes que una vez rodearon todo lo que era. Los dientes fueron ahuecados para convertirlos en cuernos de alerta. Diez cuernos fueron distribuidos a los asentamientos más grandes de los territorios y fueron tallados para adornar el escudo de cada lugar. Después de veinte inviernos, solo cinco han permanecido: los de Dawnrock, Copperwood, Flintrust, Grasslake y Ferndale. 

Se dice que cuando los cinco cuernos sagrados fueron soplados a la vez sonó un bramido tan fuerte y resonante que pudo incluso haber alejado a un alce en celo en primavera.

En 942, Rosestone y Cedarloch estaban gobernadas por el rey Souree de la corona de plata y el rey Lutch de la corona de oro. Las disputas entre reinos se debían a que ambos habían hecho prisionera a la reina del otro. Como entonces los reyes solucionaban por sí mismos sus problemas, Souree se enfrentó a Lutch en el puente de la cárcel de Cedarloch, en una lucha que los enfrentó hasta que ambos asestaron el golpe mortal. 

Se dice que ninguna de las reinas fue liberada jamás.


Durante la noche más larga del invierno de 1106 en Lillygrove, el fiel guardián de los libros, Gregor, fue testigo de la aparición de un espíritu incorpóreo. El fantasma ratón reivindicaba ser "Calla",  la primera matriarca de la Guardia. Cuando Gregor balbuceó: "Nosotros sólo conocíamos la existencia de la cuarta, Laria, que no escribió nada de sus antecesoras", ella le apuñaló con su espada espectral y se desvaneció.

Allí donde había sido herido, el pelaje de Gregor se volvió blanco brillante y sentía un agudo dolor antes de cada nevada.

La orden de los Wythrashers estaba formada por ocho ratones que montaban pájaros idénticos. Los jinetes conocían sus monturas y les hablaban sin palabras, con sutiles movimientos de cabeza. Ningún ratón conocía su origen ni cómo habían conseguido ese vínculo. Algunos creían que vivían en un nido en lo alto de un fresno en Seyan, pero nunca se demostró. El jefe de la orden, Pedair, y su pájaro Pyra fueron asesinados por un halcón y cayeron al mar.

Los que lo vieron dicen que los otros siete lo siguieron, sin haber sido golpeados, hasta su tumba de agua, de la cual nunca regresaron.

Con la intención de descubrir y de trazar un pasaje marítimo que uniera el mar del norte, alrededor del territorio salvaje, con las aguas del sur cerca de Lillygrove, los exploradores Jakob de Burl y Rupert de Darkwater zarparon junto a una tripulación de diez ratones. Durante una tormenta naufragaron en tierra desconocida. Los exploradores, junto con tres ratones de la tripulación, construyeron una embarcación que les permitió regresar a los territorios de los ratones.

Jakob afirmó que una estrella muy brillante, que formaba parte de una constelación en forma de garza, les había indicado el camino a casa, siguiendo la dirección que apuntaba su pico.

"Entonces prepárate, June...

Mi historia es de hace mucho tiempo, antes de que nuestros peludos ancestros escribieran sus pasados..."

-Leyendas de la Guardia (David Petersen, Varios Artistas)

lunes, 9 de abril de 2012

Eclosión

Dr. Tyrell's Death by Vangelis on Grooveshark

Lo percibes antes de que ocurra, como el suave crujido de las placas tectónicas que precede a la erupción de un volcán. Sientes la negra bilis de la comprensión subir por tu garganta hasta acariciarte el paladar, y la sangre evaporándose en una nube roja que eclipsa tu razón y tu voluntad, ambas incitándote a desatar la merecida furia que las libere.

Les das ese pequeño instante necesario para que bilis y sangre coagulen en ese reptil escamoso que ha de atormentarte en días venideros, ese demonio que ha de arrastrarse por el blando tejido de tu ser alimentándose de sueños e ilusiones, destruyendo certezas y recuerdos. Lo dejas eclosionar, oyendo con náuseas su primer siseo repleto de odio al mundo que le ha dado a luz.

Rápidamente lo agarras con unas tenazas, apretando con fuerza bajo su ahusada cabeza para evitar que muerda las partes aún sanas de tu maltrecha mente y lo sumerges en un recipiente de cristal blindado lleno de ácido. Cierras la tapa hermética y colocas el bote en la cápsula que ha de descender hasta las profundidades olvidadas de tu psique, allí donde nada más llega, allí de dónde nada sale.

Te invade una calma sucia, ausente. En secreto rezas para que esa nueva criatura a la que has enviado al olvido no regrese jamás, no escape nunca de su necesaria prisión. En cuanto lo haces te das cuenta de lo ridículo de tal acto: ningún dios va a escuchar tu súplica, nada va a evitar el regreso del Dragón.

Así que te sientas, distraido, a contar los minutos que te quedan de cordura.

Grey Arkhane

sábado, 31 de marzo de 2012

Lo que quedaba a su paso

Song of Aeolus by Vários on Grooveshark

Conocía aquellas miradas, aquellos ademanes de muertos vivientes, cadáveres que por alguna razón no habían completado su último viaje. El vello en sus antebrazos se erizó: Sabía bien lo que había ocurrido, lo había visto otras veces.

Las crónicas de otras épocas en los que sucesos como aquel eran más frecuentes a menudo ignoraban esa parte, al igual que resultaba muy probable que el pequeño pueblo de Arinde por el que ahora paseaba, aún habitado, apareciese en los anales del Reino seguido de la frase "fue arrasado por la criatura" como si todo hubiera ocurrido en un abrir y cerrar de ojos, como el tajo misericordioso de un verdugo, fruto de un chasquido de dedos. O de fauces.

En parte, se consoló, había sido cosa suya y de otros como él que el espectáculo dantesco que aparecía ante sus ojos fuese cada vez menos habitual. Esperaba que el negocio que le había traido hasta allí se saldase con una notable contribución a tal hecho. Pero, por desgracia, a Arinde ya no le servía para nada.

Las crónicas relataban en ocasiones el momento del impacto, la destrucción de hogares, empalizadas y huertos. Las llamas, la sangre y los cadáveres (o trozos de ellos) lanzados a través del caos como muñecos de paja. Los gritos, las muertes y el terror. Cuando se trataba de una criatura como aquella, las crónicas contaban que pocos sobrevivían y menos aún dejaban constancia fidedigna de los sucesos. Era mentira, por supuesto. Lo que los imaginativos escribanos nunca contaban era que en los lugares arrasados sí sobrevivía gente. Puñados inconexos de hombres, mujeres y niños de lo que antaño habían sido pueblos de cientos de personas, la mayoría de ellos tullidos y con la mente irreparablemente tocada por lo que habían contemplado. Supervivientes a los que habían arrebatado su vida entera...sin permitirles morir. Criaturas grises, ausentes y de mirada vacía que arrastraban en su lenta agonía el peso de los fantasmas de sus familias, amigos y vecinos por las ruinas de sus viejos hogares. Las crónicas tampoco contaban cómo muchos regentes enviaban discretos destacamentos de hombres a acabar lo que los monstruos dejaban, evitando así que aquellos despojos humanos formasen en salvajes bandas, más bestias que hombres, y asaltasen hambrientos y desesperados a comunidades vecinas, viajeros o comerciantes.

En Arinde aún no se escuchaba el tintineo del acero y el ondear de estandartes, pero sí los sollozos y el crepitar de los fuegos aún no extintos. Apenas un par de horas, quizá, no más de media jornada. El rastro era reciente y claro, sabía a dónde se dirigía. Su mano diestra acarició inconscientemente el pomo del arma que llevaba cruzada a la espalda, y espoleó a su montura para ponerla de nuevo al trote. Faltaba poco y, con suerte, no habría otro Arinde. No más siluetas de ojos muertos deambulando temerosas por entre los restos de sus vidas destruidas, desvaneciéndose al paso de los días con la única esperanza del piadoso momento en que finalmente sus corazones dejasen de latir y pudieran dejar atrás el horror.

Iba a matar al Dragón.

Grey Arkhane

miércoles, 21 de marzo de 2012

Sonetoide nostálgico

Fairground by Simply Red on Grooveshark

Quiero huir a un lugar donde sea pasado
y desnudarme del viejo sayo lastrado
de los errores que jamás trajeron sabiduría.
Revivir el llorado cadáver de la alegría

Quiero volver a sentir al mundo respirando
con el brillo cálido de un atardecer de verano
y sonreir al vagar de las estaciones.
La fe de un niño en sus oraciones.

Y el calor que me fue arrebatado,
el fulgor ardiente y puro
de un alma de joven norteño.

Pero sólo queda el gris resquebrajado
de la vejez desengañada con el futuro,
encerrada entre vil asfalto y acero.

Grey Arkhane

sábado, 3 de marzo de 2012

Terapia de choque


Ora et labora: El largo camino se completa con pequeños pasos. O como diría el maestro (cita apócrifa de una cita apócrifa), ser el mejor no consiste en que no te den, sino en que te den menos que a los demás.

Y santas pascuas.

Grey Arkhane

miércoles, 29 de febrero de 2012

No queda sino batirnos

Recordando a Quevedo by Roque Baños on Grooveshark

-No queda sino batirnos -añadió el poeta al cabo de unos instantes.

Había hablado pensativo, para sí mismo, ya con un ojo nadando en vino y el otro ahogado. Aún con la mano en su brazo, inclinado sobre la mesa, Alatriste sonrió con afectuosa tristeza.

-¿Batirnos contra quién, don Francisco?

Tenía el gesto ausente, cual si de antemano no esperase respuesta. El otro alzó un dedo en el aire. Sus anteojos le habían resbalado de la nariz y colgaban al extremo del cordón, dos dedos encima de la jarra.

-Contra la estupidez, la maldad, la superstición, la envidia y la ignorancia -dijo lentamente, y al hacerlo parecía mirar su reflejo en la superficie del vino-. Que es como decir contra España, y contra todo.

-El capitán Alatriste (Arturo Pérez-Reverte)

lunes, 20 de febrero de 2012

Espejo de luces y sombras

Windowpane by Opeth on Grooveshark

Me miro al espejo de luces y sombras bajo el velo de este lunes que se disfraza de domingo. Fruto de lances inútiles de la voluntad frente al opresivo peso de la decepción, aguardo sentado en mi puesto a una carga que no llega, preguntándome en vano por qué no soy capaz de reunir las fuerzas necesarias para ser yo quién de el primer paso del inevitable conflicto.

Supongo que lo único que veo con estos ojos torpes y esta mente ofuscada son brumas en cuyo interior apenas alcanzo a vislumbrar el movimiento de fantasmas tan sólo imaginados y que es precisamente esa última cualidad la que me frena y bloquea, temiendo que un fogoso avance sólo revele, como tantas otras veces, la perturbadora ausencia de todo enemigo, la devastadora certeza de lo irrelevante de todo lo hecho o por hacer en mi vida.

Y aún así quizá esa carga desesperada, ese acto de furia pretendido como último, sea la que me saque de esta yerma sucesión de domingos consumiéndome en el proceso, el último vuelo de un fénix moribundo.

Mi rostro me devuelve la mirada, consciente de que ni la cegadora luz del mediodía puede arrancarle las sombras que viste.

Grey Arkhane

martes, 7 de febrero de 2012

La mirada envuelta en fuego

La playa by Roque Baños on Grooveshark

Hollen aceros mi carne
blasones de rojo, púrpura y negro,
tracen un mapa de marcas y cortes
que borre todo rasgo, mi rostro y recuerdo

Sucumba mi espalda al terrible peso
de incontables faltas y pecados.
Conviértase cada paso en tormento
y la gravedad en verdugo avezado.

Arrastre mi carga por remotos parajes,
crujan mis huesos, músculos ardiendo,
eterno titan vagabundo
más allá del espacio y el tiempo.

Hierva mi frente en febriles delirios,
campen bacterias por mis entrañas,
de su mano regusto amargo e hiriente hálito,
quiebre mis noches su presencia insana.

Vengan a mi los Cuatro Jinetes legendarios
o coros impíos de los nueve infiernos,
que todos ellos habrán de encontrarme esperando,
en pie, desafiante, y con la mirada envuelta en fuego.

Grey Arkhane